En 2012 un total de 2.400 millones de personas utilizaron Internet en todo el mundo. De todos ellos, un 93% tiene al menos una cuenta activa en alguna de las redes sociales, según datos de la consultora Cocktail Analysis.
En la parada del autobús, en el autobús, en la sala de espera del médico, andando por la calle, en el trabajo, en una reunión, en un concierto, a la salida de clase, en el parque, en el ascensor, en una comida, en el baño, en la cocina... Con el móvil a todas partes y a todas horas. Así se puede ver a cada vez un mayor número de personas, y a cada vez más jóvenes. No pueden dejar pasar un minuto sin entrar e facebook, twitter, responder a un whatsApp...
No son pocas las advertencias que se hacen desde algunas organizaciones sobre la necesidad de hacer un buen uso de las nuevastecnologías porque, en pocas palabras, generan adicción tanto a padres como a hijos. Pero, ¿cuáles son las verdaderas causas? ¿Por qué nos sentimos, en muchos casos, dominados por las redes sociales?
Gustavo Entrala, experto en la materia, cofundador y CEO de laagencia 101, aporta las principales razones por las que enganchan tanto las redes sociales:
—Twitter, facebook... permiten con gran facilidad entrar en contacto con otras personas. Las relaciones que se generan son muy «light», pero basta con apretar un botón para tener «momentazos digitales» y que miles de personas te sigan.
—En las redes sociales solo proyectamos lo positivo: lo bien que nos lo estamos pasando montando a caballo, en la playa, las foto de una buena mariscada... Uno no percibe la verdadera realidad social de las personas porque no se cuentan las desgracias.
—Producen una sensación de gratificación muy rápida. Yo escribo e inmediatamente hay una respuesta. Ese «feedback» produce un estímulo muy positivo. En facebook, por ejemplo, no existe el botón de «no me gusta», lo que implica que los estímulos que uno recibe serán casi siempre positivos.
—El teléfono, el ordenador... son todos ellos dispositivos que nos obedecen. Basta con teclear unas letras y apretar un botón para entrar en la web de ABC, buscar hoteles, información de un tema determinado, hacer una reserva en un restaurante, conseguir imágenes...
—Conllevan un reconocimiento personal. El ser humano, por naturaleza, anhela sentirse querido, interesante, que le miren y observen y ese sentimiento en las redes sociales se obtiene multiplicado por infinito. Si uno ha tenido un mal día y está de bajón, se conecta a las redes y compensa esa frustración con la sensación de popularidad en las redes.
—Al usuario le hace sentirse activo mientras realiza una labor de investigación, busca información, responde mensajes, publica mensajes, fotos... aunque, en realidad, no esté haciendo nada útil de verdad.
¿Qué tipo de adicto eres?
1. El que le gusta todo
Para ahorrar tiempo, en vez de escribir algo en los posteos que le interesan, se limita a hacer click en “Me gusta”. Como consecuencia, sus amigos se ofendenporque cuando cuentan alguna noticia triste a través de Facebook reciben un “Me gusta” en lugar de un consuelo.
2. El chequeador compulsivo
Revisa su teléfono cada dos minutos en busca de nuevos tweets o fotos en Instagram, sin que le importe qué está haciendo o con quién se encuentra. Ya nadie soporta cenar con él porque no presta atención y es habitualmente multado por chequear el teléfono mientras conduce.
3. El que odia las vocales
Se deshace de todas las vocales que puede en sus tweets con el afán deaprovechar al máximo sus 140 caracteres. No sólo tira por la borda la gramática, sino que contagia toda su escritura con ese mal y termina escribiendo de la misma forma en sus correos, blogs y hasta en el trabajo.
4. El autorreferencial
Contesta la mayor parte de las preguntas que le hacen de la siguiente manera:“Deberías leer lo que escribí en mi blog acerca de eso”. Usualmente termina generando rechazo en sus círculos sociales, porque, a fin de cuentas, no contesta sus preguntas.
5. El amante de los alertas
Dispone su teléfono para que alertas sonoras le avisen ante cualquier cosa que pueda ocurrir: tweets, retweets, comentarios o fotos compartidas. Entonces, ante cada zumbido del celular, deja de preocuparse por lo que está haciendo y no puede tranquilizarse hasta averiguar qué pasó en el universo de las redes sociales.
6. El iracundo
Se enoja violentamente cada vez que una red social falla o se cae su sistema. A pesar de las nulas consecuencias que puede tener para su bienestar la imposibilidad de tweetear algo durante algunos minutos, la ira lo afecta durante horas.
7. El gurú social
En su tarjeta de presentación se autodefine como “Social Media Guru”. El problema es que en la actualidad, casi todo el mundo es un experto en redes sociales, así que no es muy distinto a presentarse como “Ser humano”.
Convierte en verbos a las redes sociales. No puede evitar utilizar frases como “necesito Instagram esto”, o “voy a Reddit lo otro”. Así pierde todo el poco crédito social que tanto se había esforzado en conseguir.
9. El socialmente influyente
Permanentemente revisa su nivel de influencia en todos los sitios que dan un puntaje. El problema es que al estar más preocupado por ver la incidencia que tiene que en escribir y subir cosas influyentes, termina dejando de influir.
10. El que se anota en todo
Se asocia a los sitios de todos los lugares que le interesan: clubes, bares, restaurantes. De tanto tiempo que dedica a asociarse, no le queda tiempo para ir a esos lugares.
Hay quienes afirman que "las redes sociales ya no son una moda, sino que son un hábito".
Fuentes:http://www.abc.es/familia-padres-hijos/20130604/abci-adictos-redes-sociales-201305311547.html

