House Sitting es un término en inglés que se refiere a la actividad por la cual las casas son cuidadas a tiempo completo cuando sus dueños no pueden hacerlo.
En variadas ocasiones los dueños de las casas deben alejarse de la misma por varios días, meses o incluso años, debido a razones tales como nuevas oportunidades de trabajo en el exterior, vacaciones prolongadas, tratamientos médicos en países aledaños, ec. y es aquí cuando se necesita a una o más personas que lleven a cabo el cuidado de mascotas y jardines.
Ser cuidador de casas (house sitting) implica que, cuando el dueño de la misma tiene que ausentarse por un período de tiempo determinado, confía en una o más personas para que se queden en su hogar en base a un acuerdo mutuo que implica que los segundos no deberán pagar alquiler a cambio de asumir las responsabilidades de cuidar las mascotas, llevar ciertas tareas de mantenimiento (piscinas, césped, correo, etc). La función principal, detrás de todo esto, es la de ahuyentar a los amigos de lo ajeno y tener todo como si el dueño nunca se hubiera ido.
En Inglaterra, por ejemplo, desde 1980 funciona un servicio llamado Homesitters. No se trata de una agencia sino de una compañía que emplea directamente a 1.000 home sitters y las deriva a los hogares que quedan vacantes. Si bien se cuenta con la seguridad de que la persona que estará viviendo entre nuestras cuatro paredes es de fiar, el servicio no es barato (el básico es £37 por 24-horas más £7 por día para comida).
En vistas de que esta no era la solución mejor, ahora los propietarios a nivel mundial pueden encontrar quien les cuide su casa por poco o nada de dinero a través del sitioTrustedHousesitters.com – donde eliges al cuidador de una manera rápida y confiable.
TrustedHouseSitters se lanzó a fines de 2011 y ya ofrece más de 400 perfiles de potenciales cuidadores y entre 100-150 ofertas de lugares disponibles para ocupar de dueños de todo el mundo. Se requiere un pago para registrarse (accesible, por cierto) y para mantenerse activo hay que pagar mensualmente o por año. A cambio, el servicio permite que los dueños puedan ubicar listas seguras y buscar “inquilinos”, leer reseñas de anteriores encargos que hayan cumplido los mismos, mirar referencias, fotos, perfiles en video y chequear información hasta con la policía.
Los cuidadores pueden subir sus perfiles desde más de 30 países. Actualmente, entre los sitios ofrecidos para cuidar encontrarás: hacer compañía a mascotas en un hogar del siglo XVI en la isla Wight, habitar una propiedad de montaña en Galicia o en una villa oceánica en México. Si tanto el dueño como el cuidador están interesados en trabajar juntos, pueden contactarse a través del sitio y, si lo desean, también vía Skype.
Sin dudas, ser cuidador de casas es una gran manera de poder ser nómade, de conocer nuevos lugares y hacer amigos con un presupuesto muy bajo.
Copia de nota realizada a una pareja de argentinos que vive esta experiencia
Magalí y Ramiro son dos argentinos que en 2012 dejaron el país "aburridos de la vida normal". Hoy "trabajan" cuidando casas y mascotas en el lugar del mundo donde los convoquen. Desde Nueva Zelanda contaron a Infobae cómo es su vida.
¿Cuándo y cómo fue que decidieron dejar todo en la Argentina y dedicarse a viajar?
En noviembre de 2011 comenzamos a sentir que era momento de dejar la Argentina. Por supuesto, fue un mes de muchas dudas porque no teníamos absolutamente nada en concreto. Sólo la necesidad de salir a ver el mundo, de vivir otras experiencias, deconocer otras culturas. Sentíamos que algo de "la vida normal" (un trabajo de 8 a 17, la facultad, ciertas rutinas) estaba alejado de nuestras pasiones y nuestra forma de vivir la vida. Antes de viajar nos preguntábamos al respecto de estas rutinas externas al cuerpo que no respetan los tiempos personales, encontrábamos que no había momentos para la creatividad, momentos de dormir, momentos de ocio. Y así fue como sentimos que viajar iba a ser una puerta a muchísimas otras cosas, por lo que nuestro viaje más que un comienzo, fue la culminación de cosas que veníamos pensando y sintiendo juntos.
¿Cuáles fueron los primeros destinos que conocieron?
El segundo país que conocimos fue República Checa y nos maravilló. Allí casualmente conocimos a Antonio, un checo que ama nuestro país y nos recibió con un mate humeante delicioso. Nos enamoramos de Lyza, el pueblito en donde vive él, así que lo ayudamos en la huerta durante un mes en verano. Praga, además, nos pareció una de las ciudades más hermosas que conocimos hasta el momento.
¿Cómo conocieron que había algo llamado "house sitting" y por qué decidieron sumarse?
En realidad fue súper gracioso: cuando estábamos en La Toscana trabajando en la granja orgánica de la cual hice referencia, llegó un momento en que sentimos que necesitábamos tener un tiempo para nosotros. La realidad es que cuando viajás con poco presupuesto pocas veces tenés la oportunidad de soledad y para nosotros estaba siendo algo necesario.
Por eso cuando encontramos que el nombre que se estaba utilizando era "house sitting"se abrieron muchísimas puertas para nosotros. ¿Por qué decidimos hacerlo? Por varias cuestiones, pero las más importantes fueron que necesitábamos tiempo para nosotros, no sólo para estar en soledad y siguiendo nuestros ritmos si no porque teníamos muchos proyectos (online) que queríamos concluir. Por supuesto, también el tema del dinero era importante: tener la posibilidad de vivir en un país sin pagar renta parece sorprendente. Y luego te das cuenta de que ésta es una forma real de sumergirte en una cultura nueva, así que éste es uno de los motivos por los que seguimos viajando de esta forma.
¿Qué lugares conocieron bajo esta modalidad?
¿Cómo van decidiendo el itinerario? ¿Cómo eligen el siguiente destino cuando se termina la estadía en una casa, por ejemplo?
Lo decidimos varios meses antes, y lo cierto es que es al azar. Cuando ingresa a mi mail una alerta de una nueva casa para cuidar y coincide con nuestras fechas, si sentimos que es para nosotros, enviamos nuestra solicitud. Así locamente hemos tenido una agenda de "sitters" súper ocupados: salimos de una casa e ingresamos a otra, dejamos la segunda y ya tenemos la tercera. ¿Y el destino? Simplemente pensamos: ¿queremos conocer Turquía? ¡Sí! Pues allá vamos.
¿Cuál fue el destino que más les gustó? ¿Y a cuál desean ir y aún no conocen?
Uf, qué difícil esta pregunta. No somos muy buenos decidiendo qué lugares nos gustaron más porque todas fueron experiencias inolvidables. Aún así, si tuviéramos que decidir dos ciudades, nos quedamos con Praga y con Estambul. Estos dos países nos parecen sorprendentes bajo todos los términos. ¿A cuáles queremos ir? ¡A todos! Por supuesto, una gran cuenta pendiente es Centroámerica.
¿Hay experiencias de house sitting con turistas en la Argentina?
Sólo vi una casa para cuidar a través de las páginas web que utilizamos. Como decía al principio, creo que es una diferencia cultural: en la Argentina si te vas de vacaciones alguien siempre (con mucho buena predisposición) cuida que en tu casa todo funcione correctamente. Lo cierto es que también en Argentina la inseguridad es un tema de agenda, por lo que no muchas personas confían en dejar su casa al cuidado de un extraño. Sin embargo, en otros países del mundo es sorprendente (¡y muy hermoso!) cómo la gente sigue viviendo con confianza ante sus semejantes y compartiendo experiencias tan lindas como las de house sitting o couchsurfing sin tener temor a que cosas malas sucedan.
¿Está en sus planes volver a la Argentina en algún momento?
Mmm… No, en principio no. ¡Hay tanto para conocer! Y por el momento no hay cosas que nos liguen a la Argentina: extrañamos poco (aunque tenemos a personas importantes en el corazón, por supuesto), pero sabemos que comenzar a viajar fue una de las mejores y más arriesgadas decisiones que tomamos jamás. Realmente nuestra vida cambió muchísimo desde aquel acalorado noviembre.
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